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Un año muy difícil para la industria

por Pablo Dragún y María Sol Pasqualini

26/12/2018

A comienzos de año, observábamos que la industria venía desempeñándose con tres velocidades distintas, a saber: un bloque de sectores con tasas superiores al 10% como cemento o acero, vinculados a la construcción o a las inversiones en Vaca Muerta, así como el sector automotriz, traccionado sobre todo por Brasil; un segundo grupo intermedio en el mismo nivel de actividad del año anterior y un tercer conjunto de actividades con caídas pronunciadas, más vinculados al mercado interno. En promedio, el primer trimestre terminó con una suba del 3,8%. Pero, tras las dificultades macroeconómicas que se evidenciaron en el salto en el tipo de cambio y las subsiguientes subas en las tasas de interés y la inflación que ajustaron sobre el nivel de actividad, la caída comenzó a ser bastante más generalizada e incluso más pronunciada entre los que peor se encontraban. Es decir, ya no observamos más aquellas tres velocidades a las que hacíamos referencia.

Así, observamos que la industria manufacturera está concluyendo el 2018 con caídas en torno al 2,5%, con un último trimestre con una baja en promedio alrededor del 4,2%. También, hasta septiembre, se observaron más de 39.000 empleos menos que el año anterior, y marcadas caídas en el consumo. Si bien las exportaciones de manufacturas de origen industrial están creciendo al 9,2% en los primeros once meses, aún se encuentran casi un 10% por debajo de 2014, situación similar para las de origen agropecuario.

Más allá de las diferencias sectoriales, la industria en su conjunto necesita que se vuelva a dinamizar el consumo, así como tener previsibilidad para poder incrementar el nivel de inversiones, y también poder generar más exportaciones y con mayor agregado de tecnología. Es difícil realizarlo con restricciones fiscales, pero más difícil será hacerlo en un futuro si no desarrollamos una política productiva del siglo XXI y que se sostenga en el tiempo, además de una macroeconomía ordenada, previsible y que fomente la agregación de valor del sector transable.

Fuente: BAE Negocios

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