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Evolución de los costos y la rentabilidad en la industria manufacturera

Autores: Pablo Dragún, Marianela Sarabia. Medio: Publicada en Revista UIA (Hecho en Argentina)

16/12/2013

En este artículo se realiza un pormenorizado detalle de las distintas variables económicas que influyen en la economía local, además de sus repercusiones a nivel regional y mundial.

Tras un año de contracción del nivel de producción industrial -en 2012 hubo una caída de 2,3%- se intensificó la coexistencia de algunos problemas estructurales a nivel económico general y que, directa o indirectamente, presionaron sobre la rentabilidad de las firmas. En este contexto, se buscó no solamente cuantificar las distintas presiones que han operado sobre la producción industrial a partir de información disponible y, en particular, sobre la competitividad global del sector, sino también vislumbrar tendencias y cambios de coyuntura.

A tal fin, el índice de costos industriales (ICI) presenta la evolución de los costos de producción que enfrenta la industria manufacturera. Es el promedio simple de índices representativos de costos logísticos, energéticos, salariales, de insumos importados y de materias primas para dar cuenta más de variaciones de los costos que de niveles de precios en sí, en línea con índices de otras entidades gremiales empresarias con el propósito de comparar la evolución de dichos costos entre países. A su vez, este procedimiento fue contrastado con la estructura de costos de la industria local basada en una actualización de la Matriz Insumo Producto de 1997 -corroborando la misma dinámica- y contribuye a evitar la volatilidad ante la suba de algún rubro en particular.

Los costos industriales presentaron una dinámica creciente durante los últimos años, con excepción del año 2009 donde el incremento fue limitado. En 2012 se incrementaron un 22,7%, mostrando una desaceleración leve con respecto a 2011 (23,3%). Sin embargo, se observa una brecha creciente entre los costos y los precios industriales dado que el incremento de precios es menor que el de los costos de producción. Esta caída de los márgenes unitarios fue parcialmente compensada por un incremento del volumen de producción y por mejoras de la productividad como mejoras de escala, inversión y ampliación de la capacidad instalada.

Por un lado, al comparar el ICI (CEU) con el IPI-Manufacturas (índice de precios implícito de las manufacturas que surge de la Dirección Nacional de Cuentas Nacionales del INDEC) se observa que, si bien ambos registraron incrementos durante la década del 2000, los costos industriales crecieron por encima de los precios -excepto en 2009-; concluyendo que la evolución de los márgenes unitarios tiende a ser contracíclica respecto del nivel de actividad.

Sin embargo, esta tendencia común a la reducción de los márgenes unitarios para la industria manufacturera no excluye, dada las diferentes estructuras de costos, a las demandas sectoriales y situaciones particulares frente a la competencia internacional, que existan subsectores con mayores presiones de costos que otros. Se requiere, ante ello, un análisis sectorial para diseñar políticas específicas considerando el tamaño de empresa y la heterogeneidad productiva del tejido industrial.

Por otro lado, los márgenes ajustados por el volumen de la producción permitieron compensar parte de la caída de los márgenes unitarios. Para ello, se realiza un ajuste por productividad (como proxy se utiliza la productividad media del trabajo). Casos particulares de esta dinámica fueron 2009 y 2012, años de menor crecimiento relativo -incluso de caída-, reducción del consumo y, con ello, de la inversión.

Garantizar el crecimiento de la demanda agregada es esencial para retroalimentar el vínculo positivo entre el nivel de actividad y la inversión productiva, sin que se destruyan puestos de trabajo ni se contraiga la productividad media. En una coyuntura compleja con precios regulados e incrementos sostenidos de los costos industriales, una de las claves para que se recupere la dinámica de la actividad industrial consiste en recuperar la tríada de crecimiento del producto, el empleo y la productividad -vía mayor inversión productiva.

Al incremento de costos se suma el de la presión tributaria sobre la producción manufacturera: como proxy se consideró la presión sobre la actividad empresarial en su conjunto, registrando un incremento sostenido de hasta el 12% del PIB que se explica fundamentalmente por el aumento de los tributos provinciales sobre bienes y servicios, créditos y débitos y ganancias (derivado del no ajuste por inflación). Cabe destacar que parte de la mayor presión tributaria retorna al sector mediante subsidios directos o indirectos (tarifas y/o transporte de pasajeros, que resta presión sobre el costo salarial dado el menor incremento relativo de estos rubros).

Sobre la evolución de los componentes

Los costos relacionados con la logística crecieron por encima del nivel general: entre 2006 y 2012 registraron un alza promedio anual del 23,3% contra un 19,3% registrado en el total industrial.

Los costos de la energía presentaron incrementos relativamente estables a partir de 2006, siendo 2012 una excepción. Al interior de dichos costos se observan dinámicas de precios diferentes, en algunos segmentos de empresas (sobre todo las de menor tamaño) estuvieron compensadas por los subsidios nacionales. Existen importantes diferencias según el tipo de usuario.

Con respecto al nivel de precios de los insumos importados, luego del salto tras el quiebre de la convertibilidad se mantuvieron sistemáticamente por debajo del resto de los costos. Este factor está vinculado con el tipo de cambio que, en la medida que suba por debajo de la inflación, reduce los costos de insumos pero presiona sobre la producción interna dada la entrada de productos importados a menor precio.

El crecimiento del costo de las materias primas se incrementó por encima del nivel general conforme el boom de precios de los commodities de 2007-2008. Esto afectó a los sectores materias primas intensivos (particularmente por el aumento en combustibles, minerales e insumos agropecuarios), que presionaron fuertemente sobre los costos de la industria de insumos para el segmento manufacturero y de alimentos elaborados.

El costo salarial, por su parte, se ha incrementado por encima del nivel general de costos entre 2006 y 2012, con una variación promedio anual del 25,2%; intensificándose especialmente a partir de 2009. Así como los anteriores, este costo posee impactos diferenciales conforme rama de actividad y tamaño de empresa.

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